El buceo recreativo y su potencial

El planeta tierra está cubierto por agua en un 70% de su totalidad dandole al ser humano la posibilidad de tener una relación constante junto a él. En un principio el humano satisfacía necesidades básicas como lo es la alimetación a través de la caza o recolección de mariscos, pero a medida que fué avanzando la historia, también lo hizo la tecnología que nos ha permitido crear una nueva relación con el mar, que es más experimentativa. Esta transformación ha significado que podamos bucear a ciertas profundidades como si fueramos un pez más y podamos saciar de alguna manera, las diferentes curiosidades que existían sobre el mundo subacuático.


El significado de la palabra buceo, también conocido como submarinismo o escafandrismo, es la acción de permanecer con el cuerpo completo sumergido bajo el agua, ya sea, en cualquier medio que la contenga, mar, ríos, lagos, piscinas, entre otros.

Es una actividad que tiene diferentes finalidades. Puede ser deportiva, recreativa, investigativa científica y/o profesional. Por lo tanto, se comprende que hay muchas maneras para poder bucear, con o sin la ayuda de un equipo especial.


Dentro de las finalidades del buceo, la recreativa es a diferencia de las otras, una modalidad en donde se puede nadar y disfrutar del fondo marino. Para ello, se utiliza un equipo que proporciona aire comprimido, logrando que el buceador respire y con esto, pueda estar más tiempo bajo el agua en diferentes profundidades. Esta modalidad se caracteriza por comprender distintas especialidades, por ejemplo: buceo en cavernas (espeleobuceo), buceo en lagos de montaña (buceo de altura), buceo nocturno, buceo de naufragios, buceo profundo, buceo técnico y muchas más.


El buceo recreativo, en el transcurso de los años ha incrementado su práctica en todas partes del mundo, y con ello ha aumentado la oferta de cursos o clases que permiten su aprendizaje. Por esto mismo, a nivel mundial, algunos lugares han sido reconocidos como los mejores destinos de buceo. Entre ellos Raja Ampat y Komodo en Indonesia, Isla Galápagos en Ecuador, Triángulo de Coral en Asia Pacífico, Filipinas, Banco de la Plata en República Dominicana, entre muchos otros más. Todos estos lugares son destacados por sus condiciones favorables, para disfrutar completamente del entorno submarino, como aguas cristalinas, calmadas, gran visibilidad y con múltiples especies. Esto hace también que cada año se sumen nuevos usuarios a vivir de la experiencia.


Tanto así, que la industria del turismo del buceo solamente en PADI, se emitió el año 2019, 1.085.000 certificaciones, tomando en cuenta que PADI es el 75% de la industria del buceo total en el mundo. Además PADI al final del año 2019 contaba con más de 6.766 centros de buceo que se encuentran en 186 países y además hay un crecicimiento a más de 137.000 miembros a nivel mundial. (PADI Member Forum)


Con estos datos se demuestra que hay un aumento de la población de buzos y, en consecuencia, los números relacionados al turismo crecen día a día, por lo que se va generando una influencia positiva en el ámbito económico y social en el destino en donde se practica este deporte subacuático. La mayoría de las personas que bucean tienen que viajar hacia los distintos lugares y permanecer ahí. Esto implica el uso de los servicios complementarios que ofrecen sus habitantes; hotelería, gastronomía, artesanía y entretención aumentan, y van generando oportunidades económicas para la comunidad.

Otro punto a favor del turismo de buceo, es que es un turismo amigable y consciente con el entorno natural, puesto que, un buen buzo debe adoptar habilidades y disciplinas para generar el menor impacto al medio acuático. La idea es solo contemplar la belleza escénica y la vida que habita debajo de la superficie. Con esta descripción, esta actividad encaja perfectamente con la definición de ecoturismo de la OMT (Organización Mundial del Turismo) y unas de las características son:


1. Toda forma de turismo basado en la naturaleza en la que la motivación principal de los turistas sea la observación y apreciación de esa naturaleza o de las culturas tradicionales dominantes en las zonas naturales.

4. Procura reducir todo lo posible los impactos negativos sobre el entorno natural y sociocultural.


5. Contribuye a la protección de las zonas naturales utilizadas como centros de atracción de ecoturismo.” (UNWTO. Ecoturismo y Área Protegida. Fuente: El mercado inglés del ecoturismo, OMT (2002) de, http://www2.unwto.org/es/content/ecoturismo-y-areas-protegidas)


De este modo, se puede deducir que el buceo es una gran oportunidad y opción para generar un turismo que atraiga beneficios económicos, sociales y sobre todo ambientales, tanto para el destino como para sus habitantes.


A nivel nacional, Chile, con más de 4.300 kilómetros de costas de norte a sur, con una gran variedad de climas y con una gran cantidad de islas, se ha visto favorecido con un crecimiento notorio en el área del buceo, existiendo hoy en día alrededor de 90 centros de buceo.


En nuestro país es posible encontrar una gran variedad de climas. A raíz de esto, se ha ido desarrollando el mundo del buceo en las costas del Océano Pacífico sur, conocido por su baja visibilidad, agua fría y fuertes corrientes, en donde se destaca la corriente de Humboldt que produce un descenso de la temperatura en el agua a lo largo del país y además es la corriente que trae todos los nutrientes necesarios para nuestra biodiversidad subacuática.

De esta manera se entiende que sus condiciones no son muy amigables para el buceo, no obstante, en vez de ser una descripción negativa, a nivel mundial es más bien positiva, ya que se reconoce a los centros de buceos chilenos como una gran escuela para buzos y se cree que toda persona que sea capaz de aprender a bucear en el Océano Pacífico sur, estará apta para bucear en cualquier parte del mundo. Además, Chile tiene una gran biodiversidad de especies acuáticas, lo cual es un gran atractivo para los interesados en conocer y explorar el mundo subacuático en este sector del continente.


A pesar de todos los factores mencionados, Chile en el rubro del buceo aún está recién comenzando, por lo que no hay estudios específicos de cuántas personas pagan por vivir la experiencia de buceo, o cuantos instructores o certificaciones se realizan al año, pero si se puede ver cómo aumentan los interesados en vivir la experiencia de sumergirse con equipo autónomo.


Anteriormente se podían ver 62 Entidades Náuticas registradas hasta el año 2009, donde solo 43 de ellas estaban operando activamente. Hoy en día, podemos ver que desde la última actualización de Directemar, realizada en mayo del 2019, hay 90 Entidades Náuticas en funcionamiento, lo que demuestra un claro aumento de oferta de centros de buceo en Chile, que repercute directamente del aumento de demanda.

Las certificadoras internacionales existentes en Chile son: Entidad Náutica DGTM y MM, Armada de Chile; PADI; CMAS; NAUI; SSI. Estas certificadoras son aquellas que forman a los instructores de buceo y diseñan los programas que se venden en cada centro, incluyendo todo el reglamento y estándares definidos alrededor del mundo del buceo.



Natalia Penna Buceo Pichidangui

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