Estupefacción sésil - las esponjas de Chile

Los poríferos o esponjas (Phylum Porifera) representan al grupo de animales multicelulares (i.e. ‘metazoos’) más antiguo que habita cuerpos de agua actuales alrededor del orbe. Y no las limito a los mares, pues las esponjas también son resistentes habitantes de aguas continentales. Los poríferos tienen una distribución global, habitan en ríos y lagos de gran altitud (e.g. Cañete y Titicaca, respectivamente, ambos en las alturas peruanas ~3800 m.s.n.m. donde la presión atmosférica es de 0.62 atm); y en el mar, desde el intermareal rocoso (0 m) hasta zonas abisales (2000–6000 m). A estas grandes profundidades, el alimento particulado (‘lluvia/nieve marina’) es escaso, consecuentemente, algunos poríferos incluso han desarrollado la capacidad de optar por modos ‘carnívoros’, alimentándose de larvas y pequeños crustáceos (no se imaginen una esponja depredadora asesina).

Habiendo resaltado tales detalles, quizás no haya grupo faunístico que sea más evocado al pensar en éxito adaptativo y evolutivo. A excepción de las representantes ‘carnívoras’, estos organismos tienen un sistema acuífero bastante desarrollado, el cual usan para filtrar el agua y obtener nutrientes. Las evidentes texturas y sus mecanismos de vida inevitablemente llevaron a los antiguos filósofos y naturalistas a llamarlas esponjas, pero en ellas hay muchos detalles y procesos que no vemos ‘a ojo desnudo’.

Para extenderse a lo largo y ancho, producen espículas que son arregladas estructuralmente como andamios (‘scaffolding’), las cuales son fundamentales para poder identificar las especies. Ya que hemos ingresado a una escala espacial menor a lo que consideramos ‘visible’, existen también fuerzas biomecánicas que son las que permiten aumentar su eficiencia como filtradores activos. Al final de cuentas volumétricas, mientras mayor agua filtren y repartan a través de su sistema acuífero interno, mayor es la cantidad de nutrientes de los cuales pueden alimentarse o incorporar para su crecimiento.

Esponjiofauna en Chile

La prolongada línea costera chilena (>5000 km) representa un sistema marino ininterrumpido y muy bien interconectado de sur a norte por una corriente predominante. Ésta es tal que entre Perú Central y Norte de Chile compartimos la provincia marina (PM) Humbolditana. Con dirección sur le siguen la PMs Chile Central, Araucana y Chiloense. Sin embargo, así como sucede con otros grupos animales, existe una diferencia más marcada con la fauna de la región magallánica (MP Canales y Fiordos de Chile Meridional) que guardan potencialmente cierta similitud con la esponjiofauna de islas sub-Antárticas. En esta distinción biogeográfica cabe mencionar también a la PM Juan Fernández y Desventuradas, archipiélagos oceánicos de origen volcánico en los cuales aún queda mucha ciencia por hacer, y especies por descubrir. *[Islas Desventuradas (San Felix + San Ambrosio) & Juan Fernández (Robinson Crusoe + Alejandro Selkirk + Santa Clara)].

Sin tener a la mano la contabilidad exacta disgregada por clases, las condiciones anteriormente descritas pueden guiar a la hipótesis de encontrar una alta riqueza de especies (aunque quizás relativamente baja en comparación con ecosistemas tropicales y Antárticos). En efecto, el listado bordea grosso modo >230 especies en Chile continental e insular (Universidad Andrés Bello, 2012; Reiswig & Araya, 2014). Pero para contextualizar la riqueza por otro lado, por ejemplo, en Perú, donde la investigación en esponjas es aún incipiente, hasta el momento se han descrito <30 especies [Recinos et al. 2020], un orden de magnitud menor que las cifras en Chile. Quizás una de las más notorias y recurrentes en aguas templadas chilenas sea la esponja-zapallo perforadora (Cliona chilensis, y otras parientes), una especie capaz de resumir los más característicos atributos de una Demospongiae (la Clase que alberga el mayor número de especies [83%]). Acá en Perú, tenemos un subset de Cliona que compartimos por el sur (>15°S) con el subset de especies en Chile, luego existe un hiato biogeográfico a lo largo de nuestro litoral Centro, y el género reaparece con su fabulosa morfología y dimensiones por el norte peruano (4°S) (Fig. 2), pero este subset es compartido con aquel del Pacífico Centro y Norte. Muy a parte de las demosponjas, también existen otras de construcción sílica (esponjas vidrio) las cuales suelen preferir profundidades mayores y, en Chile, la cuenta asciende a 15 especies vítreas (Clase Hexactinellida) (Reiswig & Araya, 2014).

Figura 1. Esponja-zapallo perforadora (Cliona chilensis) (arriba) y otra demosponja perforadora masiva (abajo) sobre distintas paredes de ‘El Falucho’, un pecio hundido a 16m en Caleta Quintay, V Región, 33°S.

Posiblemente la mayoría de los lectores buzos que se han cruzado con un porífero le habrán dedicado buena cantidad de burbujas a la observación detallada de estos quietos organismos filtradores, especialmente aquellos que pueden encontrar en la parte inferior del dosel en los huirales (bosques de macroalgas pardas). Resulta que su extenso litoral está provisto con las condiciones necesarias para que los huiros prosperen, y lo hagan en abundancia. Estos autótrofos, aparte de ser sumideros de carbono, cumplen un rol importante denominado ‘facilitación ecológica’. Asociadas a sus discos de fijación es común encontrar esponjas, y esta intrincada relación, nuevamente, va más allá de lo visible.

No me cabe duda de que existe fauna críptica de la Clase Calcarea, un grupo que, obediente a su foto-negatividad, no se encuentran a simple vista. Estas escurridizas y reticuladas esponjas forman su esqueleto con espículas elaboradas de carbonato de calcio (ergo, bio-mineralizadores). En un estudio realizado en San Juan de Marcona (Perú, 15°S), encontramos que las paredes internas de los discos de fijación proveen un microambiente especial, donde pequeñas demosponjas y calcáreas cubrían >60 y >10 cm2, respectivamente.

En fin, la próxima que estén flotando sobre huirales, deténganse a observar la evidente asociación huiros–poríferos, una alianza estratégica que estos animales aprovechan para reducir la exposición a la luz incidente, y someterse a un régimen lumínico más estricto resguardado por las densas frondas de los huiros.

Figura 2. Una masiva colonia del género Cliona a 5m en la plataforma petrolera MX–1, frente a Los Órganos (4°S) (Usar a los peces como referencia de tamaño). Operación y logística: Chelonia Dive Center.

Los poríferos no son organismos simples (y espero que su complejidad haya sido evocada en líneas anteriores), sino más bien lo son sus planes corporales (‘body plan’). Cuando se observan diseños biológicos tan primitivos en mares actuales, no solo significa que poseen un elevado nivel adaptativo, o que el diseño inicial ha sido tan maravilloso que requiere escasa modificación para adaptarse a los retos expuestos por comunidades bentónicas de mares más recientes. Así como la construcción espicular no se percibe a simple vista, de similar forma, las alianzas estratégicas que hacen con otros microorganismos y la producción de metabolitos secundarios (ambos claves para poder afrontar diversas condiciones ambientales) solo se pueden percibir haciendo investigación en laboratorios especializados. Similarmente, las esponjas son fundamentales en el ecosistema en el cual habitan, pero dicha importancia muchas veces pasa desapercibida.

Nótese que dentro de mis adicciones están las bajas temperaturas, grandes profundidades y los suspensívoros sésiles, organismos a quienes les quiero dar justicia y reposicionarlos en las listas ‘carismáticas’. Recuerdo mi primer encuentro con poríferos en Chile: placentero asombro fue verlos en aquellas dimensiones, densidades y desplegando tales intensidades cromáticas. No es un recuerdo del cual te deshagas sin querer volver a repetirlo, lo cual espero hacer muy pronto para volver a quedar estupefacto con estos fascinantes organismos bentónicos.

Bernabé Moreno

Associate Researcher - Marine Ecology Laboratory

Científica del Sur University, Lima, Peru

*[Los invito a visitar mi trabajo subacuático > https://www.instagram.com/8ernabemoreno/]

Referencias

1. Recinos R, Pinheiro U, Willenz P & Hadju E. (2020) Three new Raspailiidae Hentschel, 1923 (Axinellida, Demospongiae) from Peru. Zootaxa 4778(3): 521–545.

2. Reiswig HM & Araya JF. (2014) A review of the Hexactinellida (Porifera) of Chile, with the first record of Caulophacus Schulze, 1885 (Lyssacinosida: Rossellidae) from the Southeastern Pacific Ocean. Zootaxa 3889(3): 414 – 428.

3. Universidad Andrés Bello. (2012) Siete destinos imperdibles del Patrimonio Submarino Histórico y Natural de Chile. ISBN: 978-965-335-116-3 > [https://issuu.com/sernatur/docs/libro_7_destinos_imperdibles]









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